La verdad es que en mi infancia no tuve televisión, aunque influía bastante en mi vida cotidiana ya que todos mis compañeros de mi colegio veían la televisión y hablaban continuamente sobre programas infantiles y anuncios de juguetes. Esto hacía que mi deseo de tener uno de esos aparatos en casa aumentara cada momento que surgía el tema. Se reían de cosas que yo no entendía, adoptaban las personalidades de dibujos animados desconocidos para mí como Código Lyoko, Pokemon, Dragon Ball etc. Por lo tanto aprovechaba cualquier momento para estar pegado a la pantalla de cualquier casa ajena o bar.Esto me llevaba a inventarme excusas mayormente estúpida para ir a casa de mis amigos solo para ver la televisión, lo que demuestra que estaba desarrollando una gran adicción por las imágenes de dibujos animados que se proyectaban en los programas infantiles. Por lo tanto busque mi distracción en los videojuegos, con los que me entretenía horas y horas, eso poco después cambió gracias a las altas restricciones impuestas por mis padres que significaba que solo me dejarían jugar media hora al día.
Antes de poseer una televisión solo veía películas en holandés (idioma materno) que me regalaban mis familiares como Pipi Calzaslargas, Buscando a Nemo, Los Increíbles etc. Muchas de estas películas ocuparon gran parte de mi tiempo de entretenimiento audiovisual.A pesar de esta gran adicción a las imágenes en movimiento en las pantallas pasaba mucho tiempo fuera de casa y jugando con mis amigos.
La verdad me sorprende lo mucho que me gustaban esos dibujos, ya que cuando mis padres compraron una televisión, más o menos cuando tenía 9 años, los ignoraba completamente, pasaba horas viendo películas en alemán, que ni siquiera es un idioma que conocía ni entendía, por lo que estaba claro que lo único que me fascinaba era el hecho de ver la televisión. Poco después las restricciones sobre mi tiempo delante de la pantalla volvieron a ser inevitables y poco a poco fui siguiendo series o programas de poca duración después de volver del colegio.
En relación a los anuncios no sabría diferenciarlos mucho de los de la actualidad ya que les prestaba poca atención y la mayoría ni los entendía.
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